Aquí la receta de un plato nacido por casualidad que ha conquistado los siglos, convirtiéndose en uno de los símbolos de la tradición gastronómica ligur.
La Farinata de garbanzos es uno de los platos símbolo de la tradición gastronómica ligur, un alimento humilde pero rico en sabor e historia. Sus orígenes se remontan incluso a la época de la antigua Roma, pero la leyenda más fascinante sobre su nacimiento nos lleva a la Edad Media, en tiempos de las Repúblicas Marítimas.
Se cuenta que en 1284, tras la victoria de la República de Génova contra Pisa en la batalla de Meloria, algunas naves genovesas fueron sorprendidas por una tormenta. Durante el caos, barriles de aceite y sacos de harina de garbanzos se volcaron, mezclándose con el agua del mar. Al no poder desperdiciar tan preciado alimento, los marineros dejaron secar la mezcla al sol, obteniendo una especie de focaccia fina y crujiente. Al regresar a tierra, perfeccionaron la receta horneándola, dando vida a la Fainâ, como se llama en dialecto.
Desde entonces, la Farinata se ha convertido en un plato muy apreciado no solo en Liguria, sino también en otras regiones costeras italianas, como Toscana (donde se conoce como cecìna) y Cerdeña (fainè). Hoy en día se prepara con pocos y sencillos ingredientes, pero su éxito depende de la paciencia y la calidad de la materia prima.
La receta de la Farinata genovesa
Ingredientes para 5 personas:
350 g de harina de garbanzos
12 g de sal
1 litro de agua
Aceite de oliva virgen extra
Preparación
En un bol grande, mezclar la harina de garbanzos con el agua y la sal, usando un batidor para evitar la formación de grumos.
Dejar reposar la mezcla al menos 4 horas, preferiblemente toda la noche. Este paso es fundamental para obtener una farinata con la textura perfecta.
Engrasar abundantemente el fondo de una bandeja baja y ancha con aceite de oliva virgen extra. La bandeja tradicional es el testo, una bandeja de cobre estañado.
Verter la mezcla en la bandeja y remover delicadamente para integrarla con el aceite.
Hornear en un horno precalentado a 250-270°C durante unos 20 minutos, hasta que la superficie esté dorada y ligeramente crujiente.
Servir caliente, opcionalmente con una pizca de pimienta negra.
Variantes
Si bien la versión clásica es atemporal, existen numerosas variantes de la Farinata genovesa. Algunos añaden romero para darle un toque aromático, otros la enriquecen con cebollines frescos en rodajas o alcachofas picadas. En algunas zonas, también se encuentra con queso o salchicha, aunque la versión tradicional sigue siendo la más apreciada.
Pocos ingredientes, una preparación sencilla pero meticulosa y un sabor único: la Farinata de garbanzos demuestra que la cocina ligur, a pesar de su esencialidad, sabe conquistar el paladar con sabores antiguos y auténticos.