Italea
Lee Iacocca

Lee Iacocca

Figuras destacadas de la emigración italiana

Lido Anthony Iacocca, para todos Lee Iacocca, nació el 15 de octubre de 1924 en Allentown, Pensilvania, de padres inmigrantes italianos. Creció en una familia que conocía bien el valor del sacrificio y del trabajo, y llevó consigo durante toda su vida esa mentalidad pragmática y combativa que definiría su carrera. Tras la Segunda Guerra Mundial, ingresó en la Ford Motor Company en 1946 como ingeniero, pero pronto quedó claro que su verdadero talento no se limitaba a la técnica: destacaba en marketing, visión de producto y en la capacidad de entender lo que realmente querían los consumidores.

Su ascenso en Ford fue rápido y espectacular. Iacocca fue uno de los principales artífices del lanzamiento del Ford Mustang, un automóvil que se convertiría en un icono cultural además de en un éxito comercial sin precedentes. Ese triunfo lo llevó hasta la presidencia de Ford en 1970. Sin embargo, su relación con Henry Ford II se deterioró progresivamente: enfrentamientos de personalidad, rivalidades y divergencias estratégicas culminaron en su sonoro despido en 1978. Para muchos, habría sido el fin de su carrera; para Iacocca, fue solo el inicio del capítulo más importante.

Pocos meses después, aceptó el desafío más difícil de su vida: asumir la dirección de Chrysler Corporation, entonces al borde de la bancarrota. Con carisma, determinación y una extraordinaria capacidad de persuasión, obtuvo del gobierno federal un préstamo garantizado de 1,5 mil millones de dólares, el mayor rescate público de una empresa privada hasta ese momento. Reestructuró radicalmente la compañía, redujo costos y apostó por nuevos modelos innovadores como las K-cars y, sobre todo, el minivan, que revolucionó el mercado automotriz y se convirtió en un símbolo del renacimiento de Chrysler.

Iacocca no fue solo un ejecutivo, sino también una figura mediática. Se convirtió en una celebridad nacional, prestando su imagen a los anuncios televisivos de Chrysler y pronunciando el eslogan que se volvió legendario: “If you can find a better car, buy it” (“Si encuentras un coche mejor, cómpralo”). Bajo su liderazgo, Chrysler no solo volvió a generar beneficios récord, sino que reembolsó el préstamo gubernamental siete años antes de lo previsto, transformando un riesgo político y económico en una historia de éxito estadounidense.

Tras retirarse de Chrysler en 1992, Lee Iacocca se dedicó a actividades filantrópicas y culturales, contribuyendo de manera significativa a la recaudación de fondos para la restauración de la Estatua de la Libertad y Ellis Island, símbolos de la experiencia migratoria que también marcó a su familia. Escribió varios libros, entre ellos su famosa autobiografía de 1984, que se convirtió en un bestseller. Cuando falleció en 1992, dejó la imagen de un líder carismático, directo y visionario: un hijo de inmigrantes italianos que no solo salvó a un coloso industrial, sino que encarnó el sueño americano en su forma más concreta y combativa.